Me presenté a la fiesta
Entré a la sala de estar
y alrededor de la mesa redonda
unos cerdos tomaban mate
Luego, comenzó a llover
llovía prejuicios por todos lados
que flotaban en el ambiente de esta casa con goteras
El aire olía cada vez más putrefacto
y los cerdos se regocijaban en los prejuicios
y escupían
Escupían más prejuicios
Y se regocijaban entre rizas y mate
Como había llegado tarde
la mesa ya estaba ocupada
pero ellos, mirando de reojos
abrieron su círculo y me adentraron
a mi y al otro que llego junto a mi
(creo que también era yo)
Bien, ya estábamos dentro del círculo de putrefacción
Era inexplicable el hedor
De pronto me percate de algo:
a pesar de formar parte de ese circulo macabro
había un rechazo natural a tocar la mesa
como una pared invisible que solo dejaba pasar el mate
Entonces concluí:
no debo llamarlos cerdos
pues los cerdos son animales nobles
Y entonces, la piara se transformó en escoria
ahora comencé a hablar con propiedad.

