lunes, 18 de mayo de 2009

Fraternal


La noche se nos hizo agua

que bebíamos mientras soñábamos

con cambiar este mundo.

Voltearlo de cabeza.


Juntos, nadie podía contra nosotros

Y las ideas surgían,

y las discrepancias

y luego las rizas.


El cuadro infaltable

en los eternos reencuentros.

El agua se acaudaló en manantiales

con el correr de los tiempos,

manantiales que evacuaba en el llanto

que tu voz supo calmar.

Que tus gestos transformaron en lagunas calmas


Infinitas las gracias que tengo para vos,

infinitos los abrazos fraternales.

Imposibles las palabras, las letras

para describir el refugio que preparaste para mi


pido a la eternidad, me deje suficiente vida para devolver

toda la generosidad indestructible

que posaste sobre este cuerpo,

como una manta que me quita el frío de este cruel invierno.

1 comentario:

  1. Pancitas!
    Otra vez la palabra refugio, ahí, como posada en una montañita de hojas otoñales. Se respira armonía en esas palabras muchacho, se respira cariño, se respira un abrazo entre los versos...

    "El cuadro infaltable
    en los eternos reencuentros."

    Hermoso.

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