miércoles, 9 de noviembre de 2011


Fuiste como un sol en mi vida. Ocasionaste el mismo efecto: cuando alcé la mirada hacia vos, tus rayos calentaron mi rostro, podía sentirte en mí, abrazando mi integridad. Luego todo comenzó a arder, pero no pude correr la mirada. De pronto, cuando se hizo la noche, ya no estabas, y yo me encontré ciego frente al mundo. Ya no pude ver…



No hay comentarios:

Publicar un comentario